Quizás la diferencia más importante sea el modo de cursado: en la pública generalmente son masivas las clases. “En mi curso somos casi 300”, resume Anabella, estudiante de 3º año de Derecho en la UNC (www.unc.edu.ar). Y sigue: “Eso está bueno porque no te queda otra que responsabilizarte por tu carrera, por tu cursado. Nadie te dice qué tenés que hacer y eso te ayuda a crecer”.
Esa no es la realidad en las privadas donde los cursos son más reducidos, y en ese sentido, se parece más a la escuela secundaria. “Yo me sentí muy contenido a lo largo de mi cursado”, explica Facundo, egresado de la carrera de Ciencia Política de la UCC (www.ucc.edu.ar).
Como consejito te recomiendo que antes de inscribirte en una u otra, vayas, las recorras, hables con sus estudiantes, pidas información y fijate cómo te sentís.
“Mas allá de todo, ni la Universidad pública, ni la privada, te va a garantizar que el día de mañana seas un buen o mal profesional, o que tengas o no éxito en tu carrera. Eso depende de cada uno, de tu responsabilidad y compromiso”, resume la Psicóloga Cecilia Ortiz.